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viernes, 22 de junio de 2018

TODA LA VERDAD, de Karen Cleveland

DATOS TÉCNICOS:

Título: TODA LA VERDAD
Título original: Need to Know
Autora: Karen Cleveland
Traductora: María José Díez Pérez
Editorial: Planeta
Colección: Planeta Internacional
ISBN: 978-84-08-18241-2
Páginas: 448
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta





Desde que en septiembre de 2017 dimos los primeros pasos en la iniciativa #SoyYincanera, ni Carmina ni yo fuimos conscientes de todo lo que daría de sí. Abrimos boca con Víctor de Árbol y su novela Por encima de la lluvia y todavía no nos hemos saciado. Leer es lo que tiene: no hay cura para semejante adicción. Desde entonces, no hemos parado de leer, ni de compartir en Twitter nuestras impresiones o los sentimientos que cada novela por la que hemos apostado nos generan. Hemos sorteado géneros y nacionalidades, si bien es cierto que damos relevancia a la novela nacional y al género negro. Y pensando precisamente en géneros y nacionalidades, había uno que se nos escapaba: el thriller de espías, del que los americanos son expertos. Y, porque quien la sigue, la consigue, apareció Toda la verdad, de Karen Cleveland, que ha venido a llenar ese hueco. Y lo ha hecho con contundencia. ¿Hablamos de ella?






(Información extraída de la solapa del libro)
Karen Cleveland colaboró con el FBI y ha trabajado como analista en la CIA durante ocho años, los seis últimos especializada en la lucha contra el terrorismo. Estudió en el Trinity College de Dublín, con una beca Fullbright, y en la Universidad de Harvard. Vive en el norte de Virginia, Estados Unidos, con su marido y sus dos hijos pequeños. Toda la verdad, es su primera novela.







Vivian Miller es una brillante analista de contrainteligencia de la CIA, donde se encarga de destapar células de espías rusos encubiertos en Estados Unidos. Tras acceder al ordenador de un posible agente, Vivian descubre un archivo con cinco fotografías. Un clic más tarde, su vida se detiene: quien le sonríe desde una de las imágenes es su marido. Marido perfecto. Padre perfecto. ¿Perfecto mentiroso?

«Todos devoraremos este excelente debut, saltándonos el almuerzo, perdiendo horas de sueño, pasando sus páginas hasta el final, quedándonos con ganas de más.» John Grisham








Toda la verdad, de Karen Cleveland, se convirtió en un auténtico fenómeno editorial durante la pasada Feria del Libro de Londres y su estela ha llegado a otros países, incluído el nuestro. De hecho, pronto se convertirá en película, dado que sus derechos cinemátográficos ya se han vendido. No obstante, mi consejo es que te acerques a la novela si los ingredientes con los que cuenta -y que a continuación te comentaré- te atraen, sin pensar en el ruido mediático, porque normalmente crean expectativas tan altas que ni la mejor de las novelas aguanta el sambenito, para bien o para mal. 

Es lo mismo que ocurre con las "recomendaciones del verano" tan habituales en algunos que van de gurús de la literatura catalogando "libros de playa y piscina" a cualquier novela por el simple hecho de no ser lo suficientemente complejos para sus dilatadas pupilas. Vamos, como los vendedores de mercadillo que ofrecen sus gangas como si no hubiese mañana.

Por todo ello, entiendo que las razones del éxito de este libro, y que comparto, son muy sencillas: Toda la verdad tiene por protagonista a una analista de contrainteligencia de la CIA que capaz de llevar ella sola el peso de una trama cuyo argumento es atractivo a niveles insospechados. 

Todo comienza cuando Vivian Miller, que ha desarrollado un algoritmo para destapar células de espías rusos encubiertos en Estados Unidos accede a la carpeta de uno de ellos y visualiza las fotos de todos los integrantes y en una de ellas identifica a su marido. Entonces el mundo se detiene. El de ella y el nuestro, porque compartiremos desde ese momento su mismo dilema, así como sus planteamientos, sus dudas o sus sinsabores, que a partir de ese momento serán también los nuestros. 

Porque Vivian no es solo una analista brillante, sino una mujer enamorada y madre de cuatro niños, uno de ellos con una grave enfermedad que requiere de toda la atención que el sistema le puede proporcionar. Ese mismo sistema que solo está al alcance de unos pocos. 

Pero esto de lo que te hablo ahora solo son las migajas de una historia mucho más compacta que todo eso, porque en Toda la verdad vivirás momentos de tensión angustiante, porque ese descubrimiento solo será la punta del iceberg de una historia que va a más. Siempre. Capítulo a capítulo.

Con Vivian nos enfrentaremos a la realidad, veremos como lo que hasta ese momento era su vida, se desmorona como un castillo de arena, como la verdad y la mentira se vuelven contra ella, como el pasado y el presente no tienen futuro. Cuando todo en lo que creía se le escapa como el agua entre los dedos ¿qué queda?. Porque, ¿en quien puedes confiar cuando al que creías tu compañero de vida resulta ser alguien a quien apenas conoces? ¿qué estás dispuesto a sacrificar a cambio de la salud y seguridad de tus hijos?.

Y poco a poco se va metiendo en una espiral de la que salir es cada vez más complicado. Y en ello, el principal responsable, su marido, ayuda poco. Más bien nada. Y llega un momento en el que incluso llegamos a dudar de ella.

Es lo que más me ha fascinado de la historia. El cómo Karen Cleveland ha llegado a jugar conmigo, el modo en que conseguía involucrarme en la historia de esta mujer que, viviendo en una sociedad que por filias o fobias se me hacía incompatible con la mía, sacaba a relucir todos mis recelos, todos mis prejuicios. En ocasiones me veía diciendo "por ahí no, Viv. Por ahí no paso", pero seguía avanzando en la lectura, devorada por la intriga.

Me leí la novela en dos sentadas, porque la angustia me podía. ¿Se puede pedir más a una novela? Yo creo que no. Quizás haya quien me diga que bueno, que no deja de ser el típico thriller, de estilo directo, con vocabulario sencillo y sin muchas pretensiones estilísticas. Pero ahí está la gracia, en que a pesar de ello o por todo ello, me ha tenido en un sinvivir mientras la leía y reflexionaba sobre lo que ocurria, porque Toda la verdad también implica reflexión. Y yo me conformo con eso. Porque al terminar la novela me he sentido satisfecha con la lectura. Eso también es literatura y no precisamente de playa o piscina, sino arrebujada al calor de una manta en una lluviosa tarde de abril. ¿O no?




Creo que si te gusta la intriga, incluídas las emociones fuertes, te gustará Toda la verdad. Un libro en el que el suspense está asegurado y el misterio viene de serie. Una novela interesante, atractiva y que te tendrá pegado a ella desde el principio hasta el final de sus páginas. Entretenimiento en estado puro. No busques mucho más, leer es disfrutar de historias como esta.




viernes, 8 de junio de 2018

GOLPES, de Pere Cervantes




DATOS TÉCNICOS:

Título: GOLPES
Autor: Pere Cervantes
Editorial: Alrevés
ISBN: 978-84-17077-46-4
Páginas: 192
Presentación: Rústica con solapas






Conocí a Pere Cervantes tras la publicación de su segunda novela, La mirada de Chapman. Pocos días después, Carmina, me regaló la primera, No nos dejan ser niños, porque dado que una era continuación de la otra, no estaba de más que conociera a los protagonistas desde su origen. Y desde entontes, cada vez que aparece una nueva novela del autor, me digo aquello de que debería leerla, pero no hay manera. No obstante, para mí el autor representó todo un descubrimiento, me gustó mucho su estilo ágil y fluído y su trasfondo, por lo que es fácil deducir que tuve claro, en ese momento, que tenía que seguirle muy de cerca. 

Y como una cosa lleva a otra, desde entonces para nosotras se ha convertido en ese oscuro objeto de deseo que cada año esperamos ver aparecer en el catálogo de novedades de Alrevés con un libro nuevo. Después de Tres minutos de color, que hizo nuestras delicias el año pasado en la Yincana Criminal, la ansiedad por volver a leer otra novela nueva solo era equiparable a la angustia por ver si había sido capaz de mantener el nivel, porque superarlo era impensable. No era fácil. 

Y ya desde aquí os adelanto que nos encontramos ante la novela más dura e introspectiva de cuantas Pere Cervantes ha escrito hasta la fecha. También la más existencial, toda vez que aborda uno de los temas más atractivos con los que se puede encontrar un lector: la pérdida de la identidad, al que habría que añadirle otros tantos ingredientes tan fascinantes como el mencionado.









(Datos extraídos de la solapa del libro)

Pere Cervantes nació en Barcelona en 1971 y se crió a caballo entre Poble-Sec y el barrio marinero de La Barceloneta. Tras veinticinco años pateando las calles de este país con una placa en su bolsillo y un arma de fuego en su cintura (prefiere no imitar al inspector Méndez, de González Ledesma), afirma disponer de una mirada en modo grabación que le sirve de primera mano para crear sus novelas. En su paso por los Balcanes como miembro de las Naciones Unidas, aprendió que la hostilidad, al margen de etnias y religiones, suele atemperarse con la lectura.

Esta es su cuarta novela policíaca después de haber publicado No nos dejan ser niños y La mirada de Chapman, ambas con Ediciones B, y Tres minutos de color con editorial Alrevés.

Actualmente trabaja en el guión cinematográfico de la novela Tres minutos de color.






Alfa, un policía bajo sospecha, recupera su libertad provisional tras dormir 444 noches en una prisión catalana. Una vez libre, dispone de una nómina estrangulada que apenas alcanza los ochocientos euros y una media de espera judicial de seis años hasta que reciba la sentencia final; pero Alfa no ha sido instruido para malvivir. 

Por eso, cuando alguien le propone empezar una nueva vida apoderándose de cincuenta kilos de cocaína ajena, Alfa no se lo piensa dos veces. Solo necesita cuarenta y ocho horas, regresar a Castellón, despedirse de gente querida y ejecutar de manera inversa lo que hasta ahora venía haciendo. 

Estamos ante una novela basada en hechos reales y en muchos encuentros y pactos entre caballeros para lograr que Alfa desvelara los entresijos de una vida supeditada a bucear en las aguas del narcotráfico. Porque Alfa es un púgil inacabado, un estratega del combate, y siempre el centro del universo de las mujeres que ama. Pero, por encima de todo, un hombre necesitado de una moto con la que rodar en busca de esa libertad que precisa para seguir respirando. 

Una novela que indaga en la pérdida de la verdadera identidad, y sobre la importancia de tener a quien te acoja en una de las esquinas del cuadrilátero de tu vida. Y es que, sin nadie en la esquina, el combate está perdido.






El boxeo es, quizás, la mejor metáfora que sobre la propia supervivencia podemos encontrarnos y, en Golpes, hallaremos todo un tratado de lo que este deporte puede suponer en cuanto al proceder humano y cómo aplicarlo a la vida. A fin de cuentas, el sonido de la campana solo nos advierte de que ha llegado el momento de llevar a efecto cualquier proyecto que nos propongamos, porque todos, en mayor o menor medida, hemos de enfrentarnos cada día a un combate contra la vida, ayudándonos de aquellos a quienes hemos situado en nuestra particular esquina. Los rounds son cada una de las etapas por las que transitaremos y para salir airosos de ellas hay que echarle mucha disciplina, constancia y sacrificio. El premio consiste en llegar al convencimiento de que todo aquello por lo que hemos luchado ha servido para algo. A fin de cuentas, hay más nobleza en el boxeo que en el almanaque Ghota.

¿Y quien será el maestro de ceremonias de este espectáculo que no deberías perderte? Sin lugar a dudas, Alfa, un personaje al que no olvidarás fácilmente una vez te hayas sumergido en las páginas de Golpes. Viste calzón negro con ribete blanco. De esa guisa, es perfectamente reconocible.

Así que solo he encontrado una fórmula para comentarte lo que esta novela me ha supuesto. Es sencilla: intentaré retarte a un combate a cuatro asaltos de dos minutos cada uno, dado que soy una simple amateur. Con ello solo pretendo ganarte a los puntos y convencerte para que compres este libro, porque entonces ya será Pere Cervantes quien, con su prosa, te deje K.O. ¿Comenzamos?

Round 1: En libertad.

Suena la campana y conocemos a Abel Dou, alias Alfa, subinspector de policía y protagonista indiscutible de esta historia. Como además la novela está escrita en primera persona, llegaremos a conocer al personaje, su entorno y circunstancias muy íntimamente. 

Alfa acaba de salir de prisión. No es que haya cumplido una condena, sino que su ingreso en el módulo DMS fue una medida preventiva. El problema es que esta se alargó en el tiempo más de un año (mucho habría que hablar de la indolencia de algunos jueces al respecto y algunas reflexiones del protagonista son oro puro en este sentido, aunque no es el momento de cuestionarlo), hasta que se levanta el secreto de sumario de la causa por la que se le está investigando e inmendiatamente le dan la libertad condicional que tanto ansía, a espera de un juicio que tardará años en celebrarse. Sin embargo, estos cuatrocientos cuarenta y cuatro días con sus respectivas noches han sido peor que una condena, pues le han ido moldeando el carácter, sin robarle un ápice de dignidad, aunque le hayan devorado y su simple recuerdo siga quemándole en el alma como un hierro candente. Y es que nunca olvidará que precisamente este confinamiento le ha impedido asistir a dos entierros, a cual más doloroso y no precisamente porque le denegaran los permisos correspondientes, sino porque al tener que hacerlo como un delincuente con toda la "escenografía" posible, no quiso pasar por ese aro, ya que nunca asumió ser aquello por lo que le tomaban y se negó a presentarse ante los demás de tal modo.
 


Como consecuencia de todo ello ha de iniciar una nueva vida condicionada por una suspensión de empleo y sueldo y un pírrico sueldo que, de no hacer algo, le dificultará la existencia, dado que aunque no aspira a iniciar un proyecto de vida espectacular, lo que no desea es tener su futuro hipotecado hasta que el juicio en el que se dirimirá su presunta culpabilidad se celebre y este, en el mejor de los casos, tardará algo más de un lustro en llevarse a cabo.

Aparece entonces Emilio Bustamante, alias el Busta, que junto con el Xulas, un joven de origen portugués, controlan el tráfico de cocaína en Barcelona y le propone apropiarse de una partida de cincuenta kilos de cocaína en un polígono de Castellón y realizar la operación invirtiendo el modo en que lo haría cuando era un policía, aunque sin los medios de los que gozaba. El Busta fue un antiguo confidente de Alfa durante más de una década y en ese tiempo le demostró que podía confiar en él, nunca le falló. y ahora, con la espada de Damocles de la justicia gravitando sobre la cabeza del policía, se han convertido en "hermanos de causa", al compartir diligencias en los juzgados.



Round 2: En la cárcel

Pienso en la novela que acabo de leer y no sé por dónde empezar a contar la cantidad de sensaciones que me ha generado. Más allá de que siendo un libro aparentemente ligero (no llega a las doscientas páginas), es todo un tratado sobre la vida, condensado con reflexiones que te dejan, en el mejor de los casos, K.O. Dice el autor que esta novela está basada en un caso real. Me da igual qué tanto por ciento de realidad hay en esta narración, a qué recursos ha recurrido para disimular, simplemente me da miedo que, por lo que he podido intuir, esa realidad haya superado a la ficción, como temo que así ha sido. 

La novela está estructurada en doce asaltos, que, curiosamente, nos remitirán al pasado o al presente dependiendo de si estos son pares o impares. Otro juego más que el lector tendrá que interpretar a su modo, porque Pere Cervantes, da igual en que momento te encuentres, saciará tu necesidad de información con respecto al personaje, su mundo, su vida y la vida en sí, porque te querrás apropiar de cada reflexión, porque sus golpes son los nuestros. Porque la vida de Alfa es un prolongado combate por la vida y contra ella. Alfa es la dualidad en persona, el bien y el mal, el yin y el yang, el policía y el recluso, el principio y el fin, la vida en continua transformación.

Sin embargo, durante su estancia en la cárcel conoceremos su esencia, a ese aprendiz de boxeador que llegó a profesional, pero que hace demasiado tiempo que colgó los guantes, que bajó de la lona y que en el camino olvidó alguna de las lecciones vitales que le inculcó su padre y mentor sobre este deporte y que en el devenir de su día a día, empapado en el mundo del narcotráfico, acabaron resultando letales, porque ni siquiera en la policía es oro todo lo que reluce, porque la vida es muy ingrata y te pone zancadillas, cuando no lo haces tú mismo.



Round 3: En la esquina

Pero Alfa no está solo y es consciente de ello. El mundo del boxeo sigue patente y latente mientras se desnuda ante nosotros y nos habla de aquellos que, a lo largo de su vida, han estado en su particular esquina:



Son tres:

- Joan Cufat: A quien conoce desde la infancia. Es ese tipo de personas a quien recurrir cuando la necesidad apremia. De los que nunca fallan, porque han estado a tu lado tanto en las duras como en las maduras, apoyándote en tus triunfos y en tus fracasos. En la actualidad regenta un concesionario de BMW, el mayor del país y goza de una gran reputación. De complexión pequeña y ágil, fue quien le inculcó, siendo todavía adolescente, su amor por las motos. Padre de una hija con parálisis cerebral, Mamen, desde su nacimiento ha bregado con el dolor como con un fantasma, hasta desfallecer en el intento.

- Suso Castro: De origen gallego, pasó su infancia en Madrid, dado que su padre era periodista del Marca y le aficionó al boxeo, llevándole a las míticas veladas del Campo del Gas, aunque no pudo practicarlo dada su constitución rechoncha y su poca agilidad. Fue el primer compañero que tuvo Alfa al salir de la academia de policía y con quien vivió experiencias inolvidables, durante años, patrullando las calles de Barcelona. También quien le echó más de una mano cuando se saltaba el reglamento estando aún en prácticas o el que le salvó la vida cuando un maltratador quiso agredirle. 

- Y su padre, su referente, su ideal, su apoyo incondicional y quien le inculcó un modo de ser y estar no solo entre las cuerdas, sino fuera de ellas.

En otro nivel más bajo estaría el escritor, simplemente porque no se dió la oportunidad...



Y os puedo asegurar que cuando lees sobre esta relación o solo por eso, esta novela ya merece la pena. Reconozco que cuando le vi "aparecer en escena" me llegué a emocionar, me daban ganas de irme al perfil de Pere Cervantes y decirle ¡qué grande eres!, porque me sentía junto a ellos, bebiendo ese mejunje serbio y brindando al alimón.

Me consta que también debería hablaros de las mujeres que han formado parte de la vida de Alfa, mujeres relato, mujeres novela, porque son secundarias de lujo y nos muestran otra faceta de un personaje que se convertirá en irremplazable a partir de que las conozcáis. Solo por eso, os dejo que los hagáis vosotros mismos.


Round 4: En el Olimpo 

 
Creo, y llevo mucho leído, que se pueden contar con los dedos de una mano los escritores que son capaces de evolucionar del modo en que lo ha hecho Pere Cervantes. Si existiera un Olimpo literario, debería estar en él y ocupar un lugar de honor, codeándose con la crème de la crème. Porque Pere Cervantes es esa rara avis que pocas veces te cruzarás en tu vida. Que te muestra la realidad en todas su dimensiones y la dota de poesía sin desmerecer su crueldad. Porque es un imprescindible y su calidad va mucho más allá de lo que puedas pensar, de lo que puedas intuir. 





 Golpes es una novela DIEZ. Sin vuelta de hoja, en mayúscula y subrayado, como el amor que algunas personas saben mostrar pero que muy pocos le dan su auténtico valor. Para que os hagáis una idea, la leí con fruición, como si me fuese la vida en ello. Alfa me encandiló en la primera página o más bien, desde el primer párrafo:




Y soltar el libro se convirtió en una tortura. Después tuve que digerir todo lo leído y, sinceramente, todavía ando maravillada. Tanto es así que para hacer esta reseña he vuelto a releer algunos capítulos enteros y lo he disfrutado más todavía. Os recomiendo que lo hagáis, porque las sensaciones son distintas, porque es como esas películas en blanco y negro, clásicos del cine, que puedes verlas tantas veces como quieras porque siempre encontrarás una lectura diferente. Porque siempre te saben a nuevas. Porque son indelebles.

Por ello, tan solo me resta, como cuando reseñé Tres minutos de color, darle las gracias al autor, porque no se puede ser más valiente a la hora de sorprender al lector. Y, como entonces también, a la editorial Alrevés, por su continuo y constante apoyo a las letras españolas, por apostar tan fuerte por talentos que, de no existir vosotros, quizás no podríamos disfrutar.

Obra maestra