Páginas

miércoles, 16 de octubre de 2013

LA PUNTUACIÓN, de Lauren McLaughlin



DATOS PRÁCTICOS:

Título: LA PUNTUACIÓN
Título original: Scored
Autor: Lauren McLaughlin
Traductora: Patricia Nunes Martínez
Editorial: Destino
Colección: La Isla del Tiempo Plus
ISBN: 978-84-08-03557-2                                       
Páginas: 224
Presentación: Rústica con solapas



Cuando hace unos meses Mónica, del blog Serendipia, nos hablaba de esta novela, no pude resistirme a leerla. Y tengo que reconocer que lo hice sobre la marcha y en caliente, pero mi enfermizo desorden a la hora de plasmar mis impresiones en el blog, me ha llevado a demorarme más de la cuenta, hasta el punto que he tenido que volver a releer fragmentos del libro porque tirar de memoria a estas alturas se me hacía complicado. La reseña era espléndida y el argumento me ganó. Reconozco que tengo debilidad por las distopías y si estas beben de las fuentes de 1984, de George Orwell, las leo si o si. Y este era uno de esos casos.



LA AUTORA:

Lauren McLaughlin (Wenham, Massachussets). Además de escritora, durante una década trabajó como guionista y productora cinematográfica. En la actualidad se dedica a la literatura juvenil y está escribiendo su cuarta novela. Consiguió triunfar con su serie Cycler y la novela La puntuación.




ARGUMENTO:
Imani es una joven puntuada. Desde que era niña tuvo claro que quería estudiar Biología Marina para recuperar la fauna marina, pero su origen es lo suficientemente humilde (sus padres se ocupan del muelle y tienen una pequeña tienda donde venden aparejos para la pesca, pero que apenas da para subsistir de manera precaria) como para haberse prestado a formar parte del proyecto instaurado por la firma informática Store Corp mediante el cual las cámaras instaladas por toda la ciudad registran y graban todos los movimientos de los jóvenes adscritos al programa. De ese modo, si consigue alcanzar una puntuación alta (90 puntos o más), ellos se ocuparan y harán cargo de los gastos que se deriven de su educación superior; ya que si no es así, las opciones no son nada favorables: con 80 puntos es posible trabajar en alguna empresa de la ciudad, aunque el compromiso no es firme; si rondas entre los 60 y 70, la única opción es el ejército o la policía y si estás por debajo de esas cifras, formarás parte de la larga lista de parados a los que el futuro les está vedado.

Y alcanzar la puntuación necesaria no es fácil. Las cámaras, además de las conversaciones, graban tus gestos, tus intenciones y el primer martes de cada mes vuelcan sus resultados. A partir de ese momento, los jóvenes se han de agrupar con los que han alcanzado la misma puntuación y apartarse de quienes están por debajo, so pena de que en el siguiente recuento pagues las consecuencias. Y es que bajar nota es muy fácil, pero mantenerse con buenas calificaciones o tener un 90 (que es la valoración necesaria para optar a la beca) es arduo y complejo.

Y precisamente ahora, cuando casi va a acabar el curso, Imani ha pasado de ser una 93 a una 64. ¿Las razones? El mantener su amistad con Cady, su amiga de la infancia que se ha enamorado de un “no puntuado” y ha caído en picado. Pero todavía le queda un resquicio al que agarrarse: la Fundación Otis ha organizado un concurso en el que el ganador será premiado con una beca de 40.000 dólares, prorrogable anualmente…



IMPRESIONES:

Tras la Segunda Depresión que tuvo como resultado el colapso de la economía mundial, muchas ciudades se vieron sumidas en la pobreza, desapareciendo la clase media. Del mismo modo, el sistema quebró, los salarios se depreciaron y el desempleo se agudizó. Tampoco se libraron de esta crisis los servicios sociales, como la sanidad y la educación, fundamentales para el bienestar social. Y es precisamente, en el de la educación, donde se justifica la trama de esta historia.

Y es que Somerton es una de esas ciudades en las que la miseria hizo acto de presencia desde el principio y en todos los órdenes, por lo que sus ciudadanos se prestaron a un programa informático de vigilancia en tiempo real mediante el cual sus jóvenes podrían tener acceso a la educación superior, que se había convertido en un lujo al haber desaparecido la mayoría de las universidades. El acceso a ellas se convirtió en una prerrogativa sólo accesible para la gente acaudalada, ya que eran los únicos con los medios necesarios para comprar la admisión en la facultad deseada.

Como podéis comprobar hasta aquí, el panorama distópico parece anecdótico si lo comparamos con lo que en la actualidad está ocurriendo, más si cabe tras haberse aprobado en el Congreso la Ley Wert (a falta del último trámite en el Senado)  que recoge algunas de las medidas que se reflejan en esta novela, como las reválidas, la segregación temprana del alumnado o la profesionalización de los directores de los centros, entre otras. Y si a esto le añadimos los profundos recortes en el sector, la subida indiscriminada de las matrículas universitarias o la imposibilidad de conseguir becas, parece como si el escenario lo hubiesen trasladado a estos lares.

Por ello, podría decirse que Lauren McLaughlin, partiendo de la realidad ha creado un mundo distópico bastante verosímil; es decir, normalmente, cuando abordamos una lectura de este género, nos encontramos muy próximos a la ciencia-ficción donde el planeta, por una serie de sucesos –guerras mundiales, catástrofes naturales, etc- ha cambiado y algún tipo de dictadura se ha instalado con todo su arsenal a mano. En este caso no es así, simplemente, la tecnología se ha desarrollado hasta sus últimas consecuencias y una empresa ha sabido desarrollar los mecanismos y sinergias necesarias para atrapar a la población dispuesta a ser manipulada si de esa manera sus jóvenes tienen alguna posibilidad de futuro. Por ello, las cámaras –con ayuda de un programa de software muy sofisticado-, calculan los cinco puntos de idoneidad en los que se basa la puntuación de cada individuo: el espíritu de grupo, el control de los impulsos, la congruencia, la diligencia y la comunicación. Como además, capta cada movimiento, conversación o gesto, están obligados a conducirse siguiendo unos patrones de comportamiento definidos de antemano. Como podéis ver, la tecnología está muy presente y desarrollada, aunque sólo en lo relativo a la formación académica. Los alumnos cuentan, además, de teléfonos móviles, tabletas, pergaminos digitales, pulseras, etc.

A excepción de Imani, Cady y Diego, el resto de los personajes son meras comparsas. Si acaso, tiene cierta relevancia uno de los profesores –el señor Carol- que imparte la asignatura de Historia de los Estados Unidos en el siglo XXI, considerado un “sigilosista”, por su evidente malestar con respecto al avance silencioso de la presencia de la vigilancia en todos los sentidos, no sólo en el de la educación y al que la directora del centro –la señorita Wheeler- estaría encantada de despedir, pero que no puede por ser un numerario. Y es el responsable de aportar la intriga suficiente a la historia al plantear a sus alumnos un trabajo para poder optar a una beca de 40.000 dólares que ofrece la Fundación Otis a aquellos alumnos que cursan el último años de instituto. Pueden optar a ella tanto los puntuados como los que no lo son. Además, les ofrece la idea sobre la que ha de versar la tarea: dado que en la clase hay alumnos tanto puntuados como no puntuados, cada uno de ellos tendrá que escribir sobre el sistema de puntuación, oponiéndose a ella (los puntuados) y mostrándose a favor (los no puntuados).

En La Puntuación encontramos referencias a 1984, de George Orwell, ya que recrea ese mismo mundo desolador en el que las cámaras recogen todos los movimientos de los ciudadanos e impera el pensamiento único y Un mundo feliz, de Aldous Huxley, en la que la supremacía de unas castas sobre otras (en una se parte de una premisa genética y en otra más que de intelecto, de comportamiento) es la piedra angular que conforma una sociedad “ideal”, pero también son interesantes diálogos sobre política, historia, clases sociales o tecnología y el tono reinvindicativo que emana de ellos, entre otros. El problema es que, si os habéis fijado en los datos técnicos, la novela apenas tiene 224 páginas (a las que habría que restar las siete primeras), con buen tamaño de letra y márgenes adecuados, lo que implica que algunos aspectos no están desarrollados suficientemente, especialmente el final, algo precipitado. Por otro lado, como es una novela enfocada al público juvenil, la relación entre Imani y Diego se plantea como una historia de amor, subterfugio absolutamente prescindible desde mi punto de vista.



ENLACES DE INTERÉS:

Web oficial de Lauren McLaughlin

Puedes leer el primer capítulo en este enlace




CONCLUSIONES:
La puntuación es una novela amena y entretenida que invita a la reflexión sobre el porvenir que nos espera, más cercano de lo que desearíamos, porque quizás esa realidad reflejada en esta novela está más cercana de lo que presumimos y quizás, si los jóvenes se lo plantean, puedan cambiar el rumbo de los acontecimientos y encontrar la fórmula que nos lleve a un sistema educativo y, por consiguiente, a una sociedad más justa y consensuada.




domingo, 13 de octubre de 2013

EL CEMENTERIO VACÍO, de Ramiro Pinilla


DATOS PRÁCTICOS:

Título: EL CEMENTERIO VACÍO
Autor: Ramiro Pinilla
Editorial: Tusquets Editores
Colección: Andanzas
ISBN: 978-84-8383-459-6                    
Páginas: 277
Presentación: Rústica con solapas



Una de las grandes alegrías que me reportó el celebrar la II Edición de la Novela Negra, Policíaca y de Misterio es la de haber conocido al escritor Ramiro Pinilla a través de esta novela. La leí hace cuatro meses, en junio, pero hasta la fecha no he podido reseñarla no por falta de tiempo, sino porque dadas las continuas alusiones del protagonista a las novelas de dos de los grandes maestros de la novela negra internacional como fueron Hammet y Chandler, mi intención primigenia era la de haber (re)leído -para después reseñar- alguna novela de cada uno de ellos a modo de homenaje. Pero no me fue posible en su día, -ahí si que tengo que admitir que me faltó tiempo- y en vista de la cantidad de novelas que tengo pendientes, tanto por leer como reseñar, he decidido empezar a ponerle remedio so pena de que me coman los libros, que algún día pasará a no ser que decidan vengarse de mi de otro modo.




EL AUTOR:

Quizás Ramiro Pinilla (Bilbao, 1923) sea uno de los autores más peculiares de cuantos he conocido. No sólo por su estilo tan característico, sino por el modo en que, desde muy joven, decidió llevar su carrera literaria. Para que os hagáis una idea, empezó a escribir a los dieciocho años (breves relatos para una colección de cromos) y no fue hasta los años sesenta cuando publicó su primera novela, Las ciegas hormigas, con la que consiguió el Premio Nadal y el de la Crítica. Una década después quedó finalista en el Premio Planeta con Seno y fundó su propia editorial –Libropueblo- en la que los libros salían al mercado al precio de coste, pero que le llevó a apartarse durante tres décadas de los circuitos comerciales porque sólo distribuían los ejemplares en Bilbao. De aquella época son sus novelas:

- El salto (1975)
- Recuerda, oh, recuerda (1975)
- Antonio B. “el ruso”, ciudadano de tercera (1977)
- Primeras historias de la guerra interminable (1977)
- La gran guerra de Doña Toda (1978)
- Andanzas de Txiki Baskardo (1979)
- Quince años (1980)
- Huesos (1997)
- La estación de Getxo (1998)

En 2004 vuelve a retomar su relación con la Editorial Tusquets y publica la trilogía Verdes valles, colinas rojas, compuesta por los títulos:

- La tierra convulsa (2004), con el que consegue el Premio Euskadi.

- Los cuerpos desnudos (2005)

- Las cenizas del hierro (2005), con el que consigue el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Narrativa.

A las que seguirían:

- La higuera (2006)
- Sólo un muerto más (2009) Primer caso del detective Samuel Esparta
- Los cuentos (2011)
- Aquella edad inolvidable (2012)
- El cementerio vacío (2013) Segundo caso de Samuel Esparta.



ARGUMENTO:

Cuando los vecinos de Getxo, en plena verbena, descubrieron tras un grito clamoroso detrás de la iglesia de la localidad el cadáver de Anari, la más joven del caserío de Belarriena y la más bella de la localidad, no  tuvieron dudas acerca de la identidad de su asesino: un maketo que se encontraba junto a ella y al que el cura pudo salvar de un linchamiento seguro metiéndole en la iglesia, hasta que la guardia civil y los municipales pudieron hacerse cargo de su seguridad.

No hubo testigos, a pesar de la cercanía en que se hallaba el cadáver de la multitud y precisamente los ruidos de la fiesta ahogaron los demás. Pero hay cosas que no le cuadran a nuestro protagonista, Sancho Bordaberri, un librero con vocación de escritor que en alguna ocasión ha colgado el cartel de “cerrado” y no ha dudado en caracterizarse a la vieja usanza del detective clásico y buscar las pistas que puedan ayudar a esclarecer los acontecimientos, más si al día siguiente llegan a su establecimiento unos mocosos que no dudan en empeñar sus ahorros para demostrar la inocencia del maketo, con quien, al parecer, se iba a fugar la joven.

Comenzará entonces una investigación en la que Sancho Bordaberri, ahora Samuel Esparta, tendrá que colaborar con el comisario de la policía Político-Social encargado del caso y nos hará partícipes de una antigua leyenda según la cual, las tumbas de los cementerios instalados en el litoral se desocupan por sus cimientos echando los cadáveres al mar, donde los enamorados que han sido enterrados juntos, vivirán de igual modo eternamente.




IMPRESIONES:

El cementerio vacío es la segunda novela en la que Sancho Bordaberri y su ayudante Koldobike intervienen para esclarecer un asesinato cometido en Getxo, la ciudad natal de ambos. No leí la primera, Solo un muerto más, pero las referencias a ella en esta novela son similares y los recursos utilizados y el modo de proceder del protagonista y su empleada son los mismos.

La acción se sitúa en el Getxo de 1947, cuando Anari, una joven que apenas cuenta con dieciocho años aparece asesinada durante el transcurso de una verbena. Curiosamente, al día siguiente fusilan a su hermano Toribio en la cárcel donde cumple condena desde que finalizó la guerra civil y ello es motivo para que el velatorio de ambos se celebre a la vez en el caserío familiar, aunque este hecho en particular no aporta nada a intriga, sino que pone de manifiesto el ambiente de opresión que reinaba en el momento.

Aunque los personajes están perfilados pulcramente (hay un gran elenco: desde los familiares de la víctima, amigos y otros como el coadjutor o el policía encargado de resolver el crimen), el protagonista indiscutible es Sancho Bordaberri, un librero de la localidad, aficionado a la novela negra desde la adolescencia que, cuando la ocasión lo merece, no duda en vestirse de detective a la usanza clásica y reconvertirse en Sam Esparza (emulando al clásico Sam Spade de Hammett), así como Koldobike, que se convierte en su rubia secretaria y la única persona capaz de ofrecerle el único resquicio de sentido común cuando se transforma en detective. Del mismo modo, convierten la estrecha y alargada librería en cuyo fondo han instalado un rincón para que los niños puedan leer en su centro de operación, donde instalan un despacho cuando la ocasión lo requiere.

Imagino que a estas alturas los amantes de la metaliteratura os estaréis frotando las manos, ya que en la novela abundan referencias a otras novelas, en particular a aquellas de género negro que tanto gustan al protagonista. Pero además, hay que añadir una particularidad más: el protagonista no sólo narra sus pesquisas en primera persona, sino que además y sobre la marcha va escribiendo su novela donde vuelca todo lo que hace, dice y oye. Eso, unido a la fina ironía que destila es, con mucho, el recurso que más me ha gustado de la novela, porque hay pasajes y diálogos que os puedo asegurar merecen ser leídos y disfrutados. En vuestras manos está, pues opino que no puedo desvelarlos porque entiendo que os merecéis disfrutar de esta sorpresa.

Aunque la ironía está muy presente en la novela, hasta el punto de parecerse a un vodevil con ciertos aires cervantinos (por un lado, el protagonista es un escritor frustrado que ha escrito más de una docena de novelas que ningún editor ha querido publicar en las que bebe de los clásicos, aunque sin caer en el pastiche, de la novela negra y, por otro, el protagonista bien puede compararse con el héroe de Cervantes en el sentido de que también goza de ese punto de locura que le lleva a meterse en cualquier charco sin saber cómo saldrá de él), también lo está la crítica social. Esta viene dada gracias a la “contribución” del sospechoso del crimen de Anari, un maketo, (denominación despectiva que los lugareños dan a los obreros emigrados desde otros puntos del país), sin ser conscientes de su contribución e influencia para el bienestar industrial del País Vasco.

Como único escenario nos encontramos con Getxo, una pequeña localidad vizcaína situada en la margen derecha de la ría de Bilbao y a tan sólo catorce kilómetros de la capital. Un pueblo que aunque en la actualidad tiene una considerable población, en aquella época apenas se conformaba en un grupo de caseríos levantados alrededor de la iglesia. Las descripciones del entorno son precisas y lo más llamativo es la leyenda que da título a la novela y que guarda relación con la trama.

Excepto algún error impropio del momento en el que transcurre la acción como puede ser el hecho de la utilización de alguna locución que en aquella época no se utilizaba, pero perfectamente perdonable porque desde mi punto de vista se ha recurrido a ellas para dar a los diálogos un cariz más coloquial y algún detalle más que carecen de importancia a la hora de valorar el estilo de Pinilla.




ENLACES DE INTERÉS:

Puedes leer el primer capítulo en este enlace.



CONCLUSIONES:

El cementerio vacío es la clásica novela que te agrada leer (a pesar de que el argumento no es precisamente agradable) y en la que, a medida que pasas páginas, imaginas que el autor ha tenido que divertirse escribiendo. Aunque por su extensión puede parecer una obra menor, está muy bien escrita, con una prosa impecable y donde destaca una imaginación envidiable, algo digno de elogio en un autor que a sus noventa años puede considerarse uno de los más interesantes no solo de este siglo, sino del anterior y que, posiblemente, no haya obtenido el lugar que le corresponde por méritos propios.




domingo, 6 de octubre de 2013

EL MÉTODO ENTULÍNEA, de Weight Watchers



DATOS TÉCNICOS:

Título: EL MÉTODO ENTULÍNEA DE WEIGHT WATCHERS
Autoría: WEIGHT WATCHERS
Editorial: Planeta
Colección: Prácticos
ISBN: 978-84-08-11847-3
Páginas: 320
Presentación: Rústica con solapas




El pasado 10 de septiembre salió a la venta este libro y me faltó nada para conseguir el ejemplar, ya que hacía tiempo que sabía de su publicación y no quería demorarme con él. Eso si, no pude evitar sentir un cierto rechazo con la fórmula elegida por la editorial para promocionar el lanzamiento de este método, utilizando la imagen de Jorge Javier Vázquez quien asegura que ha conseguido adelgazar de manera definitiva tanto en el prólogo como al final del libro, donde varias personas nos cuentas como han conseguido alcanzar sus objetivos. No niego que sea un buen reclamo dado el éxito cosechado por el presentador tras la  publicación de su novela; de hecho, no creo ser sospechosa de tener prejuicios contra este hombre, toda vez que reseñé su novela sin problemas y sin ponerle mayores pegas, pero es que como personaje, me da grima y no sé hasta qué punto es un acierto o no).

Pero bueno, dejando este pequeño detalle al margen, ¿queréis saber por qué me llamó tanto la atención este método de adelgazamiento? La respuesta es muy sencilla y aunque más adelante intentaré explayarme lo suficiente, os avanzo un par de “razones de peso”: en principio, no te prohibe ningún tipo de alimento; es más, incluso te puedes permitir algún capricho de vez en cuando y no pasar hambre en ningún momento. Si a esto le añadimos que no tienes que preocuparte de contar las calorías ¿cómo te quedas?


PERO… ¿QUIEN O QUÉ ES WEIGHT WATCHERS?

Weight Watchers es una empresa norteamericana que lleva cinco décadas prestando sus servicios en una treintena de países a millones de personas. Concretamente, en España, llevan diez años desarrollando su proyecto y, hasta el momento, más de 170.000 personas lo han llevado a cabo. Ofrecen reuniones semanales de seguimiento en sus diferentes instalaciones repartidas por todo el país.

La idea surgió de un ama de casa neoyorkina, Jean Nidetch, aburrida de hacer dietas que o bien nunca conseguía terminar o se sentía hambrienta y claudicaba, obsesionada por las galletas. El caso es que a sus treinta y ocho años, midiendo 1,70 de altura, pesaba 107 kilos y su entorno no estaba por la labor de ayudarla. Poco tiempo después encontró una clínica donde dio con una dieta con la que consiguió adelgazar a pesar de alguna que otra trampa, pero no se sentía afín con su dietista, por lo que decidió invitar a seis amigas con idénticos problemas para explicarle el método que seguía y desahogarse con ellas, haciéndoles partícipes de sus frustraciones y encontrando los ánimos y la motivación necesaria para continuar. De ese modo surgió la primera reunión Weight Watchers.



ESTRUCTURA:

El libro se divide en diez apartados, además del prólogo, que corre a cargo de Jorge Javier Vázquez y una introducción bastante interesante, donde nos sentimos identificados con sus razonamientos, ya que parten de la premisa de que las dietas no suelen funcionar ya que un tanto por ciento muy elevado de las personas que a ellas se someten acaban recuperando el peso perdido en poco tiempo explicando los motivos, sin contar con el efecto yo-yo, las caídas y recaídas y un largo etcétera.

1.- Cuando la vida engorda: el hambre hedonista.

2.- Las claves de entulínea.

3.- ¿Necesitas perder peso?

4.- Seguimiento: tu plan de alimentación.

5.- Gestiona tu entorno.

6.- Buenos hábitos.

7.- Actívate.

8.- Manos a la obra.

9.- Historias de éxito.

10.- El mundo entulínea: Más recursos para ti.



EL MÉTODO ENTULÍNEA: RAZONES POR LAS QUE CONVENCE

El método entulínea se sustenta en tres pilares fundamentales:

● Ser conscientes de todo lo que comemos y bebemos así como de la actividad física que realizamos a diario. No sirve para nada la memoria (que cuando queremos es demasiado frágil), así que no es que nos aconsejen, sino que se convierte en prácticamente una exigencia el llevar anotados todos estos datos en una libreta. En el libro (también hay una aplicación para el móvil), nos enseñan a elaborar esas tablas diarias.

● Como las mayorías de las dietas se vienen abajo antes los imprevistos, es imprescindible tener conciencia de ello y anticiparnos ante cualquier contingencia, porque es vital seguir el plan aunque varíen nuestras rutinas. En el libro encontraremos un montón de situaciones que se nos pueden dar en la vida diaria, como tener que realizar un viaje de trabajo, comer fuera de casa, etc y nos ofrecen consejos y alternativas para no saltarnos la dieta establecida.

● Convertir en automáticos e involuntarios los buenos hábitos a base de repetirlos. Para ello, se comienza haciendo pequeños cambios que una vez superados, se van convirtiendo en parte de una rutina.

¿Y en qué consiste? Pues se parte de una idea bastante sencilla, ya que las causas por las que ganamos peso responden a un axioma bastante elemental: comemos más de lo que consumimos, dado que cada vez somos más sedentarios. No niegan que puedan existir otros factores, como el de la menopausia, pero la norma general parte de ese principio. Por lo tanto a cada persona en base a su IMC (Índice de masa corporal, que es muy sencillo de calcular) le corresponden un número determinado de ProPoints que se “canjean” por alimentos. De todos modos, si no sabéis vuestro IMC, basta con mirar esta tabla para saber que si vuestra talla y peso se encuentran dentro de la zona verde, os corresponderían 26 puntos. También hay calculadoras (las encontraréis en internet, que os dirán vuestros puntos en caso de estar en la zona rosa).




Además, a estos puntos diarios habría que sumarle el extra semanal, que cada uno elige cuando y en qué gastar. Se adjudican en base al peso y sería así:

- Menos de 70 kg = 35 ProPoints.
- Entre 70 y 80 kg = 42 ProPoints.
- Más de 80 kg = 49 ProPoints.

Y como el ejercicio es uno de los pilares fundamentales de este método, lógico es que se premie en forma de ProPoints (en caso de necesitar más ingesta de alimentos) o no usándolos para adelgazar más. Un ejemplo de cómo conseguir puntos lo puedes observar en esta tabla, teniendo en cuenta que:

B: Ejercicios de intensidad baja
M: Ejercicios de intensidad moderada
A: Ejercicios de intensidad alta



Mas no vayáis a pensar que me he olvidado de lo fundamental: la comida. Para empezar, tenemos que tener en cuenta cinco pautas saludables que no debemos olvidar en nuestra alimentación diaria:

1.- Tomar dos o tres porciones diarias de lácteos.
2.- Comer cinco raciones de fruta y verdura al día
3.- Beber entre un litro y medio y dos de agua al día.
4.- Tmar al menos dos cucharaditas de grasas vegetales.
5.- Practicar actividad física.


Lasaña con salmón y espárragos
En el libro nos ofrecen tanto recetas como menús semanales estándar tanto si nos corresponden 26 ó 43 ProPoints.

Entre las recetas podemos encontrar desde Fabada asturiana, como Fideuá o unos filetes de merluza a la mostaza con guarnición de champiñones que ya he probado y están buenísimos, sin olvidar las ensaladas más energéticas y apetitosas y los postres más exquisitos. En todas ellas aparecen los ProPoints que representarían; por ejemplo, si nos comemos unos calamares en su tinta, gastaríamos 3 ProPoints.

Pero también hay algo en este plan que no me hace gracia, aunque nada tiene que ver con el libro, que es de lo que estoy hablando. Se trata del tema de las reuniones y el marketing. En principio, aunque en el libro nos encontraremos con una invitación –y por lo tanto gratuíta- para asistir a una de estas reuniones, las siguientes visitas hay que pagarla. Para que os hagáis una idea, hay distintos bonos que saldrían desde 8,50 euros por semana o un pase mensual por 37 euros; también hay descuentos si el pase es trimestral. También se pueden seguir de manera online, por 15,50 euros al mes. No quiero decir que las reuniones no sean eficaces, pero en mi caso, no creo que vaya ni a la primera ya que me da la impresión de parecerse a una terapia de grupo y es que a mi, en particular, no me gustan nada. Con respecto al tema del marketing, más de lo mismo. Imagino que en esas reuniones (porque en la web oficial del método ya se habla de ellos) te ofrecerán infinidad de productos de la marca. Por poner un ejemplo, tienen un podómetro que en virtud de los pasos dados a lo largo del día también te indica los ProPoints que has ganado… ¡qué queréis que os diga! No he mirado el precio, pero vamos… por ahí no paso.



ENLACES DE INTERÉS:

Web oficial de Waight Watchers en España




CONCLUSIONES:

El método entulínea de Weight Watchers es toda una disciplina, mediante la cual se puede adelgazar siguiendo unas pautas bastantes sencillas y, lo que es más importante, sin caer en el tan temido efecto yo-yo (que consiste en recuperar el peso perdido cuando se lleva a cabo una dieta hipocalórica). En mi caso, apenas llevo dos semanas intentándolo, todavía los resultados no son lo suficientemente notables como para cantar victoria, pero si estoy empezando a comprobar que con un poco de orden en las comidas (soy incapaz, todavía, de hacer cinco al día y, en especial, un desayuno decente) y siendo sistemática con la actividad física, se puede lograr. Mientras, me conformo en convertir ciertos hábitos saludables en algo rutinario, por lo que el tiempo y el esfuerzo invertido ya me parece, cuanto menos, irrebatible.




jueves, 3 de octubre de 2013

EL ASESINO ENTRE LOS ESCOMBROS, de Cay Rademacher




DATOS TÉCNICOS:

Título: EL ASESINO ENTRE LOS ESCOMBROS
Título original: Der Trümmermórder
Autor: Cay Rademacher
Traductora: Laura Manero Jiménez
Editorial: Maeva
Colección: Mistery Plus
ISBN: 978-84-15532-80-4
Páginas: 355
Presentación: Rústica con solapas




El pasado 9 de septiembre salió a la venta El asesino entre los escombros, ópera prima de Cay Rademacher, un autor que va a dar mucho que hablar de ahora en adelante entre los aficionados bien a la novela policíaca o al género histórico, ya que combina con maestría ambos palos. Y lo bueno es que, además, en su país ya ha publicado dos novelas más –que espero lleguen pronto a estas latitudes-, ya que en las tres concurren los mismos protagonistas y presumo que muchos de sus secundarios.

El caso es que cuando leí la sinopsis y la información facilitada por la editorial, no pude resistirme por varias razones de las que os hablaré más adelante. De momento, vayamos por orden.



EL AUTOR:

Ya os he comentado que El asesino entre los escombros es la primera novela de  Cay Rademacher (Alemania, 1965), aunque en su país ya se han publicado la segunda y tercera entrega de la misma: Der Schieber (El traficante) y Der Fälscher (El falsificador). El éxito de su primera novela ha sido más que evidente, llegando a vender más de 80.000 ejemplares y todas ellas tienen como protagonistas al mismo detective (Frank Stave) y el mismo escenario: el Hamburgo de la postguerra.

Del autor, sólo puedo transcribir la información que aparece en la solapa del libro:

Cay Rademacher estudió historia angloamericana, historia antigua y filosofía en Colonia y Washington. Desde 1999 es redactor de la revista Geo, donde inició el magazine Geo Época, que dirige actualmente. Vive con su familia entre la Provenza y Hamburgo.



ARGUMENTO:

En el desolado Hamburgo de 1947, al inspector jefe Frank Stave parece que se le va a complicar la existencia tras la confirmación de un peliagudo asesinato dadas las circunstancias en las que ha aparecido el cadáver de una joven degollada entre los escombros de uno de los edificios bombardeados durante la guerra aérea. El cuerpo aparece desnudo y la posibilidad de identificar a la víctima es prácticamente nula. Nadie ha visto nada, no aparece ninguna huella, ningún indicio y tampoco existe una denuncia de desaparición de la cual tirar del hilo. Pocos días después aparece el cadáver de un anciano, también desnudo y al que igualmente han cortado el cuello con un alambre, dándose las mismas circunstancias en cuanto a imposibilidad de identificación. Y como no hay dos sin tres, o cuatro, no es uno, sino dos nuevos cadáveres los que vuelven a descubrir, en distintos lugares pero siempre entre escombros y en las mismas condiciones, sólo que esta vez se trata de una mujer y una niña.




IMPRESIONES:

Os comentaba al principio que, además de la atractiva sinopsis, el libro me llamó la atención de inmediato por varias razones, siendo la más sugerente el que se trataba de un homenaje a un tipo de literatura que llegó a convertirse en todo un movimiento literario bastante particular, que tuvo su origen y su punto de inflexión en la Alemania de la postguerra: la “Trümmerliteratur” o “Literatura de los escombros”, cuando un grupo de escritores entre los que destacaron los Premios Nobel Heinrich Böll y Günter Grass decidieron unirse en 1947 y formar un grupo compacto para reflejar en sus novelas la realidad de la guerra aérea que sufrió la población civil y las terribles consecuencias en la conciencia colectiva. Y es que el ejército aliado, durante tres aciagos años en los que su única premisa era la de acabar con el régimen del Führer, bombardeó sin piedad y sin descanso todas las ciudades alemanas, reduciéndolas a escombros.

Otra de las razones que me atrajeron de esta novela es que estaba basada en hechos reales; es decir: realmente existió un asesino en serie al que denominaron “El asesino de los escombros”que segó la vida de cuatro personas por aquel entonces, utilizando el modus operandi que se describe en el libro excepto que mientras que en realidad nunca se halló al culpable por falta de pistas e indicios, en la historia de Rademacher el inspector jefe Stave, con la participación del oficial británico James McDonald, consiguen descubrir al culpable y dar con el móvil que originó semejante barbaridad.

Y una vez leída la novela, tengo que decir que ambas cuestiones han sido resueltas con indudable habilidad. De hecho el autor, con un estilo muy gráfico y reflexivo, me ha convencido totalmente por el modo con el que es capaz de evidenciar el sentir de los alemanes en aquel entonces; su necesidad de olvidar lo ocurrido para seguir subsistiendo y resurgir de sus cenizas en medio de la precariedad más absoluta en aquel largo invierno sin esperanzas. Porque las descripciones, no sólo en lo concerniente al modo de vida de la sociedad civil, las penurias por las que pasaron o esa necesidad de buscarse la vida de cualquier modo, sino las de la propia ciudad, son impecables. Me llamó la atención, en particular, el hecho de que dos años después de finalizar la guerra, los habitantes de Hamburgo siguiesen viviendo en las torres antiaéreas mandadas construir por Hitler a las que además del uso para el que se levantaron, también se utilizaron como búnkers de superficie para civiles, algo por otro lado lógico, dado los niveles de desmoronamiento en que se hallaba la ciudad.

A todo lo dicho, también hay que considerar el apartado de los personajes, pues es soberbio. En principio, aunque los secundarios están muy bien perfilados y no se limitan a ser mera comparsa como suele ocurrir en el género policíaco en muchos de los casos, podría decirse que hay dos protagonistas claros: el inspector Frank Stave y el teniente James MacDonald (no olvidemos que Alemania era una nación ocupada donde los ingleses se movían como por cualquiera de sus colonias). Ambos forman un tándem muy interesante, pues aunque son como la noche y el día, tienen en común que ambos han sido conscientes en primera persona de todo el horror que emana de la guerra. Mientras el primero es un hombre maduro, entrado en la cuarentena, atormentado y amargado no sólo por la situación de derrumbamiento moral y económico que sufre el país, sino que, además, perdió a su esposa en un bombardeo y no conoce el paradero de su único hijo, que se alistó en la contienda en sus postrimerías. El otro, más joven y espontáneo y sin obligaciones familiares, se toma la vida con más naturalidad. Mientras el alemán es ordenado y sistemático, el inglés es más atrevido y lanzado. Pero cuenta con una baza muy importante: en la alemania ocupada, McDonald tiene unos contactos nada despreciables de cara a la investigación y Stave lo tiene muy en cuenta.




ENLACES DE INTERÉS:

Puedes leer el primer capítulo en este enlace.




CONCLUSIONES:
El asesino entre los escombros es una novela que atrapa, tanto por su aspecto histórico como por el policíaco. Con una trama muy bien urdida, te sumerge en un momento histórico apasionante, que no te dejará indiferente.

Por mi parte, ardo en deseos de conocer las nuevas aventuras de Franz Stave y James MacDonald. ¿Y tú, a qué esperas para adentrarte en esta historia?