jueves, 29 de julio de 2021

DONDE HAYA TINIEBLAS, de Manuel Ríos San Martín

 


DATOS TÉCNICOS:

TÍTULO: Donde haya tinieblas

AUTOR: Manuel Ríos San Martín

EDITORIAL: Planeta

COLECCIÓN: Autores Españoles e Iberoamericanos

ISBN: 978-84-08-24314-4

PÁGINAS: 528

PRESENTACIÓN: Tapa dura con sobrecubierta



Manuel Ríos San Martín (Madrid, 1965) es guionista y director de cine y televisión. Licenciado en Ciencias de la Información, en la rama de Imagen, también es profesor de guión en la Universidad Camilo José Cela en Madrid. Su vida laboral se ha desarrollado a caballo entre las productoras de televisión más importantes, ejerciendo labores de productor ejecutivo, director o guionista: de Globomedia, pasó a BocaBoca donde en la actualidad es Director de Ficción. Ha participado en series míticas como Médico de familia, Colegio Mayor, Compañeros (de la cual también dirigió la película No te fallaré, inspirada en la serie) o Sin identidad, entre otras. También es autor de las novelas Círculos (Suma de Letras, 2017) y La huella del mal (Planeta, 2019), que ha sido traducida al italiano y está siendo adaptada a la televisión como una serie de ocho capítulos.

El 9 de junio de 2021 se publicó Donde haya tinieblas, su última novela y de la que hoy quiero hablaros, pero vayamos por partes…

Y nada mejor para remedar a Juan Martínez que empezar hablando del título de la obra recordando la charla, a modo de presentación del libro, en la que Manuel Ríos San Martín le comentaba a Javier Sierra que la novela en un principio se iba a llamar “El asesino del Génesis”, un título que, para mi gusto, era de lo más acertado teniendo en cuenta la concepción y finalidad de los crímenes de los que vamos a ser testigos, pero que descartó porque se asemejaba bastante a aquellos que utilizaba Agatha Christie. Otro de los que se barajaron fue el de “El pecado de Dios”, tan interesante como el anterior por las afinidades que guarda con la trama, aunque al final decidieron que el más adecuado sería el que es, precisamente porque esta novela está envuelta en tinieblas, metafóricamente hablando, y estas guardan un estrecho vínculo con todo lo que acontece, donde la incertidumbre y el misterio campan a sus anchas.

La historia comienza con la desaparición de Karolina Mederev, una famosa modelo e influencer rusa de diecisiete años de belleza deslumbrante que ha venido a Madrid para amadrinar la presentación de una nueva tienda de lencería de lujo. Pero no se ha presentado, así que cuando apenas han pasado unas pocas horas del evento, la agencia para la que trabaja lo pone en conocimiento de la UDEV (Unidad de Delincuencia Especializada y Violencia) de Madrid, pues todo apunta a un secuestro. Los encargados de la investigación serán los inspectores Juan Martínez y Nuria Pieldelobo que, en principio, empezarán por analizar sus redes sociales, donde se dan citan multitud de seguidores, pero también unos cuantos detractores. A través de fotos y en particular del vídeo de un anuncio grabado un año antes en la televisión rusa, descubren que la joven tiene una peculiaridad: no tiene ombligo.

Cuando el cadáver de la joven se revela días después sobre el altar de la ermita de la Virgen del Ara, en la provincia de Badajoz, la investigación empezará a tomar otros derroteros. Claro que no será el único, pues días después, otro cadáver aparecerá en San Juan de la Peña (Jaca) y no será el último. Asistiremos así a una historia absorbente y espléndida a partes iguales.

 

Porque Donde haya tinieblas es una novela de contrastes y dualidades y, del mismo modo que en lógica matemática se diferencian dos tipos de condiciones, la suficiente y la necesaria, algo similar ocurre en esta novela. Por ello, podríamos decir que la antítesis es la condición suficiente para que todo tenga sentido y la ambivalencia es la condición necesaria. Y resulta curioso que estos dos conceptos, aparentemente parecidos, sean tan diferentes y a la vez tan indispensables en la trama de esta novela.

Porque en Donde haya tinieblas, la antítesis está más que presente, tanto en el fondo como en la forma y solo por ello ya sería suficiente para asistir a un relato fascinante. De ese modo, nos encontramos ante una novela que es tierna y dura a la vez, donde la acción y la reflexión van de la mano, donde el castigo y la redención es una cuestión de perspectiva y la misericordia y la intransigencia son la cara y la cruz de una misma moneda.

Por eso, además, nos encontramos con dos protagonistas de lo más antagónicos y con un trasfondo humano que los hace únicos: Juan Martínez y Nuria Pieldelobo. Él un boomer, ella una milenial; uno de educación religiosa y tradicional, ella laica y liberal; él es un pelín machista aunque no quiere reconocerlo, ella feminista impenitente; él, caótico por definición, tiene una capacidad de dispersión asombrosa, ella es ordenada y metódica, concentración en estado puro; y así puedo seguir aportando una infinidad de diferencias, aparentemente insalvables, que dan lugar a multitud de desencuentros, porque ambos, aunque en particular ella, son máquinas de discusión masiva. Y esto repercutirá en una trama en la que con el asesinato de la modelo rusa se abrirán dos líneas de investigación diferentes: por un lado, la que plantea Martínez, al que le parece que se trata de un crimen de carácter religioso y ritualístico; por el otro, la que defiende Pieldelobo, en la que la mafia rusa sostiene una red de prostitución de lujo con menores de edad. Y, en medio de ambas tesis, se sospecha de algún que otro hater obsesionado con las fotos y stories que la modelo publica en Instagram.

Pero también en Donde haya tinieblas la ambivalencia juega un papel preponderante, por lo que se convierte en condición necesaria y viene a enriquecer un relato perfectamente construido en todos los sentidos: ya sea por sus personajes (todos ellos, en mayor o menor medida, son ambivalentes, de ahí las contradicciones e inconsistencias en las que caen), los escenarios (y no tanto por ellos en sí, sino porque aquí juega una baza importante la religión y el modo en que se enfoca la concepción de Dios, bien como un juez digno de ser temido, todopoderoso y castigador o bien como un Ser protector y misericordioso al que alguien quiere enmendarle la plana) o porque Manuel Ríos San Martín posee un estilo literario único y depurado, brillante y sólido, que atrae y seduce en la misma medida (aunque en este último punto la ambivalencia sea nula).

Así que ahora intentaré desarrollar un poco más los puntos anteriores de esta novela escrita en primera persona, desde el punto de vista de Martínez. Esto implica que el autor, al narrar de esta manera, rompe una muralla muy sutil de cara al lector y consigue que dejemos de verle como un personaje por la empatía que nos genera, del mismo modo en que es capaz de depararnos infinidad de situaciones hilarantes, sobre todo cuando va describiéndonos a todos los personajes que intervienen en la trama, a los que suele apodar para hacer más fácil su identificación, ya que tiene problemas, desde siempre, para recordar los nombres. De ese modo, nos encontramos algunos en el entorno de Karolina Mederev tan variopintos como:

- Sophie Villeneuve, alias La Botox: Directora de la agencia de modelos para la que trabaja Karolina Mederev. Es una mujer que, habiendo cumplido los cincuenta, es muy atractiva y con una figura envidiable. De hecho, para definirla el protagonista la cataloga con el término MILF (acrónimo de la frase “Mother I'd Like to Fuck”.

- Marcelo Belleti, alias El Muñequín: Asistente de Karolina Mederev. Un joven ciertamente ambiguo de poco más de veinte años, guapo, desenvuelto y un poco bajo de estatura. Debe su apodo a su buen gusto en el vestir.

- Mateo, alias El Fitnessmanager: Aunque en el gimnasio al que acudía Karolina Mederev cuando reside en Madrid, todo le llaman Chuwi. Lógicamente, siempre viste ropa deportiva y hace gala de sus músculos al menor descuido.

- Álvaro Williams: Veintitrés años, modelo, instagrammer y presunto novio de Karolina. De hecho, fue en el domicilio de éste donde desaparició. Habían pedido comida a domicilio y, al parecer, contenía alguna droga que los dejó inconscientes. Por otro lado, el móvil de la modelo se apagó a las 21:14 h. de ese día en las inmediaciones de la Plaza de Paja, donde vivía el chico y pasaron la tarde y parte de la noche.

- Masha Klimov: Madre de Karolina. Chapurrea cinco idiomas y consigue hacerse entender a pesar de ello, insultos incluidos. Es una mujer fibrosa que derrocha energía. Muy atractiva, tiene la cara llena de pecas y una cicatriz que le cruza la mejilla sin restarle belleza, quizás la prueba palpable de que esconde un oscuro pasado.

 

En la comisaría, acompañando a los protagonistas, entre otros, se encontrarían el Inspector Enrique Castejón, alias Bigdata, de poco más de treinta años,fuerte, aunque delgado y que debe su apodo a que es un friki de las redes sociales y los videojuegos, el comisario Trashorras, un buen hombre excesivamente clásico, que siempre viste con traje y porta un bigote de otra época, posiblemente por ello y Romera, un personaje digno de un estudio psicológico profundo. O algo peor.

Lógicamente, solo he destacado algunos de los muchos  personajes que aparecen en esta novela, porque hablar de todos me resultaría prácticamente imposible, para no eternizarme, razón por la cual no puedo obviar a los protagonistas:

- Juan Martínez: No solo es un personaje, sino que, además, será el narrador de esta historia. Tiene una visión del mundo muy particular. Genera mucha empatía, quizás porque lo de ser políticamente correcto no esté hecho para él. O puede que también sea debido a su “dispersión manifiesta”, a pesar de haber hecho un curso de control mental a instancias de su mujer. Boomer de manual, está chapado a la antigua, aunque intenta estar a la moda, cosa que no consigue con facilidad. De hecho, se cree un crack en el manejo de las redes sociales, porque conoce la mayoría de las existentes, pero la realidad es que excepto vigilar a sus hijos con cuentas ocultas, poco partido saca de ellas. Cuando se compara con viejos amigos y conocidos, se ve mucho mejor que ellos, por lo que se considera un fofisano integral.

También es digno de mención su entorno más cercano. Resulta conmovedor ver como retrata a Teresa, su mujer, el motor de su familia y los esfuerzos realizados por ella para mantenerla a flote mientras él se dedica en cuerpo y alma a su trabajo. O sus gemelos, a quienes describe con una naturalidad pasmosa, no exenta de ironía. O el esfuerzo de Alicia, su hija mayor para mantenerlos a raya.

- Nuria Pieldelobo: Pertenece a otra generación: como treintañera, es milenial, feminista, cinturón negro de aikido y una de las promesas de la UDEV por su brillante inteligencia, porque fue número uno de su promoción, habla dos idiomas, además del castellano y catalán y tiene un grado en Criminología. Rubia, ojos verdes y de indudable belleza, tiene una mala leche proverbial, hasta el punto de que su compañero, aficionado a poner apodo a todo aquel con el que se cruza, se ve incapaz de hacerlo con ella, dado que su apellido la define. De educación laica, este caso la lleva a “doctorarse” en religión sobre la marcha, sacando unas conclusiones interesantes, ya que le da la vuelta a todo.

También los escenarios son una condición necesaria en esta novela; de hecho, sin ellos no hubiese sido posible construir una trama tan contundente como la que transcurre en Donde haya tinieblas.

Junto a los inspectores Martínez y Pieldelobos nos desplazaremos a Fuente del Arco, un pequeño municipio de casas encaladas y calles empinadas de Badajoz, situado en las estribaciones de Sierra Morena, casi lindando con la provincia de Sevilla porque allí, en la Ermita de la Virgen del Ara, ubicada a seis kilómetros de la localidad, ha sido hallado el cadáver de Karolina Mederev, tendido sobre el altar.

Comenzarás entonces a disfrutar de lo lindo con las descripciones que Martínez hace de esta ermita del siglo XV, de su pórtico mudéjar, de su retablo mayor de estilo barroco, de su cúpula octogonal o de su bóveda decorada con frescos que aluden a escenas del Génesis.  Tanto si te gusta el arte como la arquitectura religiosa y, si no es así, también, porque todo lo que rodea este lugar es francamente interesante y será un lugar clave para todo lo que sucederá en adelante.

El siguiente destino será el Real Monasterio de San Juan de la Peña, en Jaca, un lugar tan espectacular como legendario y donde el inspector encontrará las claves para mantener su teorías observando los capitales del claustro.

Y aunque a este extraño peregrinaje criminal aún le quedan unos cuatros kilómetros para terminar, otra de las escalas nos llevará al Santuario de Nuestra Señora de Aránzazu, patrona de Guipuzcoa y seguiremos disfrutando de las explicaciones de Martínez, deseando tener la oportunidad de visitarlos en algún momento, porque, quizás, al igual que como policía, como guía turístico no tiene precio.

Así que no me queda más remedio que recomendarte una de las mejores novelas que he leído en mucho tiempo. Una novela que, a pesar de sus más de quinientas páginas, más que leerse, se devora. Y por mucha intención que pongas en dosificarla, para que el placer de su lectura dure más, es imposible, porque te supera, porque lo primero que sientes, nada más empezarla, es el oficio del autor a la hora de dosificar la información y no solo en lo referente a la parte policíaca, sino porque también los protagonistas esconden su propio vía crucis que nos irán mostrando en una espiral de asombro. Porque, me reitero, hay mucho oficio detrás de cada palabra escrita.

Una novela absolutamente visual, muy cinematográfica, en la que desde las primeras páginas pareces deslizarte sobre una montaña rusa de emociones, no tanto por el ritmo en que se narran los acontecimientos como por todo lo que ocurre en tan breve espacio de tiempo y que es analizado e investigado al detalle, mientras los inspectores son los encargados de ponerle una banda sonora tan atíplica como libre, en la que no faltan Bebe, Rosalía, Vanesa Martín, Los Enemigos, Ilegales, AC/DC, Antonio Vega, Sting o el maestro Sabina.


14 comentarios:

  1. Magnífica reseña de una novela cuya lectura es "casi sufiente" (leería mucho más de este autor) y necesaria (una novela que merece mucho la pena) . Como he disfrutado desde la primera hasta la última página, desde el primer al último guurt. Gracias por esta lectura, gracias por #SoyYincanera

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  2. No me puedo perder esta novela después de leer pedazo reseña que te has marcado así que espero que este mes de agosto la pueda leer.

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  3. Pedazo de reseña, Ana. Hemos disfrutado muchísimo con esta lectura. Por mi parte, también va a estar entre las mejores lecturas del año.
    Besotes!!!

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  4. Muy buena reseña Ana, me has confirmado con ella que soy de letras puras :) Magnífica también ha sido esta lectura conjunta que hemos disfrutado como niños, deseando leer más novelas de este autor. Un beso.

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  5. Hola.
    Había visto el libro pero no sabía de qué trataba y la serpiente de la portada me echaba para atrás. Después de leer tu reseña creo que habrá anotar este título.
    Un saludo.

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  6. Ya me habían contado, de buena tinta, que esta novela merecía la pena y tú me lo corroboras. Mañana mismo me la compro. Besos!!!

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  7. He visto el libro en la librería de al lado de casa y me llamó la atención por la serpiente, pero pensé la historia iba de otro palo y, por lo que veo, merece la pena.

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  8. Tengo ganas de conocer a este escritor, sobre todo desde que os vi por Twitter y me entraron unas ganas terribles de unirme a la fiesta que teníais organizada.

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  9. Muy buena reseña, Ana. Yo no lo comenté en la mía, pero uno de los puntazos de la novela para mí eran los apodos que Martínez le pone a todo el mundo y que hacen que enseguida te acuerdes de cada personaje. Cada vez que mencionaban a Muñequín me partía. :)
    Besos.

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  10. Hola!
    los apodos de Martínez, toda una ciencia que ha hecho más divertida la lectura que, por lo demás, ha sido una gran historia llena de intriga y acción.
    Besos! :)

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  11. Para mí, ésta ha sido una de las mejores lecturas simultáneas que hemos hecho, por tantas cosas... Me ha encantado la novela, desgraciadamente no cae en nuestras manos todos los días una novela de esta calidad, ni tampoco hemos tenido la suerte de contar con un autor tan dialogante. Me ha encantado también tu reseña, suficiente y necesaria. Besos

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  12. Pues te has marcado una reseña de lujo, Ana. Si no hubiera tenido el placer de leer este libro, tras esta reseña iría de cabeza a buscarlo. He disfrutado con todo: la historia, los personajes, los escenarios, y el buen hacer del autor. Ojalá pronto podamos compartir una nueva lectura conjunta de una historia salida de su imaginación. Besos.

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  13. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  14. Ya me he leído la novela y solo te puedo decir que gracias por la recomendación, porque de no haber leído tu reseña me habría pasado inadvertido a pesar de su portada tan tentadora.

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