lunes, 2 de marzo de 2020

EL ALANO, de José Zoilo Hernández





DATOS TÉCNICOS:


Título: El alano (Las cenizas de Hispania I)
Autor: José Zoilo Hernández
Editorial: Ediciones B
ISBN: 978-84-666-6569-8
Páginas: 544
Presentación: Tapa dura con sobrecubierta




El pasado mes de noviembre de 2019 asistí a la octava edición del Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda. De lo que allí viví, podéis encontrar parte de mis impresiones en este enlace. El caso es que, precisamente, el mismo día de nuestra llegada hubo dos presentaciones en la librería Libros prohibidos de la ciudad ubetense: la de Historia de una flor, de Claudia Casanova y, a continuación, la de Las cenizas de Hispania, una trilogía escrita por José Zoilo Hernández, compuesta por los siguientes títulos: El Alano, Niebla y acero y El dux del fin del mundo.

Más tarde, en la cena, tuvimos la oportunidad de conocer al autor quien, junto a su esposa, nos fueron desgranando más detalles sobre la obra. Pocas veces he visto tanta implicación, tanto candor y a la vez tanta resolución a la hora de hablar sobre la trama, sobre los personajes y, en particular, sobre ese protagonista que amenazaba, por lo escuchado, con robarme el corazón. Y entonces llegó la puntilla: Zoilo me comentó que una lectora lo había comparado en cuanto a carisma a Tyrion Lannister y ahí ya me ganó, le compré la trilogía sin remisión y me atreví a fantasear con la idea de hacer un “completo” literario; es decir, una Lectura Simultánea de toda la serie, dando por hecho que me iba a gustar… ¿a que tengo buen ojo?, porque no me quiero ni imaginar lo que hubiese pasado de no haberme gustado la primera entrega…






José Zoilo Hernández (Tenerife, 1977), biólogo de profesión, trabaja en el ámbito de la agricultura y el desarrollo rural.

A pesar de que en el terreno profesional se ha inclinado por el lado de las ciencias, es un entusiasta de la Historia desde muy temprana edad. El alano fue su primera novela y el origen de su trilogía Las cenizas de Hispania, una conmovedora recreación de la Hispania tardorromana. Niebla y acero fue su continuación, a la que seguiría después El Dux del fin del mundo.






Hispalis, año 438 d.C.: Ante la alarmante aparición de una horda sueva dispuesta a asolar sus tierras, Attax, un bárbaro alano, decide unirse al ejército de un viejo amigo para luchar por la defensa de su gente. La gloria que él espera, desaparece al ser hecho prisionero y vendido como esclavo.

Tras 11 años de servidumbre, Attax debe emprender una nueva vida tras el asesinato de su amo, con la compañía del hijo de este, Marco. Attax se sumergirá en un intenso viaje por la moribunda Hispania, que le llevará a comprender el valor de la amistad y el amor, así como el precio de perder ambos. Un recorrido hacia la madurez que despreció en su juventud.


Suevos, vándalos y alanos cobran vida en el escenario de una Hispania convulsa y decadente, abandonada a su suerte por un imperio romano que se desvanece.





El alano es la primera parte de la trilogía Las cenizas de Hispania, del escritor tinerfeño José Zoilo Hernández, una novela cargada de acción que nos transporta a la Hispania tardorromana de mediados del siglo V, un territorio desvalido y desahuciado por un imperio romano que ya no es ni la sombra de lo que fue, recuperando del olvido a otros pueblos, los mal llamados bárbaros, que, por aquel entonces, ocuparon la península para asentarse en ella. Sí, hablamos de suevos, vándalos y alanos, aquellos a los que esa otra Historia, la que se cuenta en colegios o institutos y que puntúa para la selectividad, no ha tratado demasiado bien, porque, en el mejor de los casos, se pasaba de puntillas con respecto a sus logros cuando no se los ninguneaba directamente. ¿Quién no ha oído contar que tras la caída de Roma en la península se estableció el reino visigodo, que se mantuvo desde el siglo V hasta el VIII? y, en el peor, nos ha dejado adjetivos como el de vandálico, cuya definición es harto elocuente:
Así que ha tenido que venir José Zoilo Hernández para ponerle remedio, para darnos a conocer un período tan fascinante como poco frecuente con unos personajes de tronío. ¿Qué cómo lo ha hecho? De la manera más amena, sencilla y profunda que una puede imaginarse.

Pero vayamos por partes, que me pierdo.

La novela está estructurada en:


- Prólogo: Narrado por un joven que atiende al protagonista mientras se encuentra convaleciente de unas fiebres que le aquejan desde hace meses y que va anotando sus vivencias en las páginas en blanco de unos misales prestados, a falta de mejor material.

- Tres partes, narradas en primera persona y en un eterno racconto por el protagonista, que corresponden a tres etapas vitales distintas, aunque consecutivas, en diferentes escenarios:

a) Libro I: Hispalis, año 438. Cuando comienza el relato, nos encontramos al protagonista, Attax, bien entrado en la veintena; sin embargo, en las primeras páginas del libro, nos pone en antecedentes acerca de su infancia, del largo camino que emprendió su pueblo allá por el 406 cuando aprovechando la congelación del Rhenus iniciaron el largo peregrinar que les llevaría tres años hasta Hispania, atravesando los Pirineos junto a suevos y vándalos. Él nació cuando su familia ya estaba asentada en Emerita Augusta y allí vivió su infancia hasta que en el 418 el emperador Honorio decidió acabar con los bárbaros de la península encargando tal misión a godo Walia, que se tomó muy en serio la tarea de exterminar a los alanos. Por suerte, su padre, presintiendo la fatalidad que se avecinaba, intentó salvarle pagando una elevada cantidad a un anciano para que le escondiera en el sótano de su vivienda. El hombre cumplió su parte y días después de la masacre que dejó a Attax sin familia, un superviviente alano, Fariban, se presentó en la vivienda y se hizo cargo de él. Juntos marcharon, durante meses, en una arriesgada huida hacia el norte, en busca de los vándalos asdingos, sus aliados naturales para comenzar una nueva vida en Gallaecia que, un año después, se truncó en batalla contra los suevos a instancias de Roma. Attax pudo salvar su vida gracias a que Fariban lo subió a uno de los carromatos familiares que emprendieron la huida hacia el sur ante el muro protector que formaron los guerreros vándalos. Lo acogió como su propio hijo Iselda, madre de Anderico, quien pocos días después pudo unirse a la comitiva tras sobrevivir a la batalla en que su padre perdió la vida. 

Diez años después, en el 428 y con dieciocho años, Attax llegó a Hispalis junto con el ejército vándalo de Gunderico. Pero aunque tomaron la ciudad, la ocupación duró poco y, tras la muerte del rey, su hermano y sucesor Genserico decidió abandonarla rumbo a África. No así el alano, que andaba enamoriscado de una hispana, Aelia.

Pero, volviendo al presente, nos enteramos que Attax lleva ya ocho años trabajando en Villa Balbina, una finca olivarera propiedad del dominus Balbo, como guardaespaldas de su villa y lo que en ella se produce, claro que, como a un buen bárbaro, la mayor parte de su tiempo libre le gusta pasarla entre riñas, juegos de azar y amoríos. Nos cuenta su día a día y, con una conmovedora naturalidad, nos explica todo el proceso de la explotación en la almazara o las técnicas utilizadas con las olivas para su posterior elaboración.

Y precisamente, cumpliendo un encargo de su patrón, se traslada a Corduba para llevar un cargamento de aceite al obispo de la ciudad para que él organice su distribución y difunda sus excelencias. Sin embargo, la ciudad se encuentra en plena efervescencia, ya que están esperando la invasión de los suevos y se está preparando un ejército con los voluntarios y algunas tropas regulares de la región bajo la bandera del gran Andevotus, un importante terrateniente de la zona, con mucha experiencia en el campo de batalla. 


Y cuando se encuentran a las puertas del palacio del obispo, descubre que el aclamado Andevotus, el dux bellorum, no es otro que su viejo amigo Anderico, el vándalo con el que creció y al que creía en tierras africanas junto al noble Gelimer. Y este no tarda en hacerle un ofrecimiento que no puede rechazar: participar en la batalla en defensa de Corduba contra los suevos… Y el horror se hizo verbo y se convirtió en masacre. Es lo que tienen las batallas.

b) Libro II: Conimbriga, año 438. La vida, tal y como la contemplaba Attax, era una entelequia. Ahora ha dado un giro de ciento ochenta grados y, en esa Hispania profunda en la que le ha tocado vivir, ha sido hecho cautivo y vendido como esclavo. Sus captores le llevan a Conimbriga, donde un mercader de caballos, de nombre Quinto Vipsanio Celer, le compra, precisamente por la fama que tienen los alanos como buenos conocedores de los equinos y mejores jinetes. Su vida la finca de Celer fue un bálsamo para sus heridas, quizás porque la cría y doma de estos nobles animales le proporcionó la paz que anhelaba. Entabló una estrecha amistad con el capataz, Medulio y, con el tiempo, además de con todos los habitantes de la casa, incluso con su amo y el hijo de éste, al que conoció cuando apenas levantaba un palmo del suelo para unir después su destino y existencia para siempre. 

Pero nadie dijo nunca que la vida de Attax fuese fácil y otra vez la tragedia apareció en su vida para teñirla de rojo y emprender rumbo a otros enclaves más pacíficos.


c) Libro III: Lucus Augusti, año 450. Después de un nuevo éxodo, que parece ser la enseña de la vida de nuestro héroe particular, recalan en Lucus Augusti, porque Attax, esta vez, no viaja solo. Acuden a la domus del hermano de Quinto Vipsanio Celer con intención de establecerse definitivamente. ¿Lo conseguirán? Creo que deberíais comprobarlo, porque en aquellos tiempos, solo aptos para indómitos, todo es posible. O no.


No quiero detenerme a hablar del resto del elenco de esta novela, porque sería estropearos la sorpresa de conocerlos vosotros mismos, dado que son estos secundarios uno de los puntales sobre los que reposa buena parte de la obra, los que hacen más grande al protagonista sin ser su comparse. Si bien es cierto que Attax es ese tipo de personaje que casi eclipsa a cualquier otro, la mayoría salen bien parados de la criba, porque la inmensa mayoría –y son muchos-, están perfilados con precisión cirujana. Da igual a qué clase que pertenezca cada uno de ellos, son una maravilla. Podría destacar, del primer libro, al noble Fariban, que protegió al niño Attax con su vida en varias ocasiones, al dominus Balbo, un buenazo de manual, a la solícita cocinera Livinia, al displicente Antonio el mayordomo, o  al leal capataz Tulio y, por supuesto, a los gemelos Sebastián y Silas. También hay que decir que aparecen otros, como Escauro y su esbirro Lucio, que dan pavor solo de ver como rentabilizan el negocio del primero. Y, lógicamente, a su familia vándala: Anderico y su primo Gelimer, que fue su primer instructor en uso de las armas, sería un pecado.

Del segundo libro soy incapaz de dejar sin mencionar a alguien, porque quizás la vida que Attax lleva en Conimbriga es la emotiva y la que forja un nuevo carácter en el bárbaro. Dicen que si donde no hay amor, pones amor, encontrarás amor y eso, quizás, sea el cambio que vemos que se opera en él y que no deja de evolucionar página a página. Para ello, es imprescindible la figura del amo Quinto, su gesto sereno y su confianza explícita sin conocerse apenas. Y que era un buen hombre, claro. Pero Medulio también se nos presenta como un tipo al que tenemos que querer y no solo por su sentido del humor. Incluso Jantipo, el administrador de la finca, del que al principio recelamos, quizás por su aspecto, su seriedad o por ser un maniático de la disciplina, pero al que acabas queriendo. Ni qué decir tiene que el resto de sirvientes o esclavo, entre los que tengo que destacar a Aspasia, de la que se enamora desde el primer instante, están a la altura de esa gran familia que acabarán siendo. Leales por encima de todo y de cualquier circunstancia.

En el tercer libro siguen apareciendo personajes nuevos, también a cual más interesante, porque esta novela es una noria, en la que caben todos los perfiles posibles. Todos atractivos, para bien o para mal. Todos importantes, para dar juego a una trama que te embaucará desde la primera página.

Tampoco quiero dejar pasar la oportunidad de hablaros de los escenarios, porque José Zoilo Hernández nos conduce, de la mano de Attax, por la decadente Hispania del siglo V, aquella diócesis romana que dos siglos antes creara el emperador romano Diocleciano y que prácticamente desapareció con la llegada en el 409 de los suevos, vándalos y alanos, para presentarnos cómo era la vida en aquella época tan lejana.  Visitamos con él las domus más espléndidas de la Baetica, los plúmbeos bosques de la Gallaecia, las intrincadas callejuelas de Hispalis o Conimbriga, las colmadas riberas del Urbicus o el Hiberus y nos invita a entrar o salir, enseñándonos las tretas con las que engañar a los guardias y así hacerlo a horas intempestivas, de la imponente muralla de Lucus Augusti.


Porque tanto en este aspecto como en los mil y un detalles que encontramos a lo largo del relato, se vislumbra el inmenso trabajo de documentación realizado, porque no solo se aprecia en sus frases, sino en esos espacios en blanco donde el talento del autor te deja sin aliento.



Poco más me queda por decir sobre El alano, una novela que me ha fascinado, excepto que me ha dejado con unas ganas tremendas de leer su continuación, pues tengo la sospecha de que esto no ha sido nada más que el exquisito aperitivo de lo que nos espera, porque en ella José Zoilo Hernández no solo se ha limitado (y no sabéis de qué manera) a ubicar en vereda a unos personajes indelebles para convertirlos en testigos de excepción de aquel trémulo y agitado siglo V, sino que nos ha ido mostrando los hechos más significativos acaecidos en aquella época contando, claro está, con el mejor de los narradores posibles en primera persona: un alano rebelde e indómito capaz de convertirse en ese héroe de leyenda que todo lector ansía encontrar.

¡Larga vida a Attax!



¡Imprescindible!

21 comentarios:

  1. ¡Larga y que la veamos! quicir... leamos. De la reseña no digo nada porque me he quedado muda directamente. Vamos a por la segunda ¿no? Besote

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  2. Muda me he quedado yo también. Vaya pedazo de reseña!
    Besotes!!!

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  3. Hola!
    Que buen ojo tuviste 😍😍😍 y que que gusto compartir mesa con el creador de esta maravillosa historia.
    Es una novela impresionante y casi imprescindible y si a alguien le quedan dudas no tiene nada más que leer tu magnífica reseña para decidirse a leerlo.
    Besos!

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  4. Si me permites yo tampoco quiero pensar que hubiera sucedido si esta novela no te llega a enamorar, o lo que es peor, te enamora a tí y a mi no, porque de verdad que una de romanos... por decadentes que estuvieran los mozos ya, no la concibo yo sin un Obelix soltando leches a diestra y siniestra, pero bueno no lo hace mal del todo Attax, así que no me voy a quejar. Como siempre una reseña muy completa, bien escrita y con los datos justos para que corramos a comprar la novela, suerte que esta vez la hemos leído al mismo tiempo

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  5. A mi también me ha gustado la época elegida por el autor y he disfrutado mucho con esta lectura. Attax es un personaje y espero volver a encontrarme de nuevo con el pronto. Totalmente recomendable

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  6. Con esta lectura hemos disfrutado mucho; volver a las historias de romanos era un reto muy peligroso, pero en este caso ha sido todo un éxito, y además tenemos otras dos novelas!!! Tu reseña me ha encantado, rigurosa, completa, como siempre, lo dices todo sin decir nada, como tiene que ser. Un beso

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  7. Excelente recomendación que ha traspasado el papel e impacto de lleno en mi mente.te quedó genial!!!!

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  8. Tremendisima novela, Jose Zoilo nos encandilo en Úbeda y ha acabado de ganarme con su escritura. Más Attax, por favor, y, como siempre, tu reseña a la altura de la novela.

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  9. Que suerte haber podido ir a la presentación. Es lo mejor de cuando vas a comprar un libro y tienes opción de hablar con el autor.
    La trilogía pinta bien.
    B7s

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  10. ¡Hola! ^^
    Ya de inicio es un libro que no me atrae nada. Principalmente por el género, que no es de mis favoritos.
    Un abrazo!

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  11. Hola este es un género que siempre se me resiste no sé muy bien porqué pero lo tendré en cuenta para esas ocasiones en las que dejo de lado mis remilgos jeje chao

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  12. ¡Qué pasada de reseña! Qué maravilla que tu novela sea capaz de calar así en quien la lee 😍
    Mil gracias, y seguiremos compartiendo las aventuras de Attax!

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  14. Menudo reseñon!... Me has dejado sin saber que decir, salvo que estoy deseando leer la novela. Besinos.

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  15. ¡Hola!
    Tiene muy buena pinta, pero últimamente intento no meterme en sagas nuevas porque no me da la vida a leer todo lo que quiero.
    ¡Gracias por la reseña!
    Un beso!

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  16. ¡Hola!
    He visto que tiene más de 500 páginas y si es capaz de mantener la tensión, seguro que lo disfruto.
    Bicos!

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  17. Qué bueno que hayas podidos acudir al certamen. Tengo entendido que es una gran novela y la trilogía está genial.
    Gracias por pasarte y quedarte por mi blog. Ya me tienes como seguidora.
    Muchos besos.

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  18. No lo conocía pero con la de pendientes que tengo lo dejo pasar, me alegro que te gustara.
    Besos y gracias por la reseña.

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  19. Hola, que casualidad que yo este lo tengo esperando y me ha dado pereza porque sabía que luego venían más, pero después de leer la reseña me han entrado ganas.
    Besos

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  20. Hola preciosa!
    Es una novela a la que le tengo muchas ganas,me encanta este tipo de libros así que no descarto más adelante darle una oportunidad.

    ❀ Fantasy Violet ❀
    Besotes! 💋💋

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  21. Hola. A mí también me ha fascinado la historia de Attax y deseando saber más de él. Una lectura adictiva que se lee sola. Muy buena reseña, un gusto leerte. Un saludo.

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